sábado, 18 de octubre de 2008

“Fumar es un placer, sensual y cancerígeno” (Abel Desestress)


“Pese a que numerosas investigaciones sacaron a luz el papel de la nicotina en el desarrollo de tumores cancerosos en general, se ha dicho poco sobre los efectos de dicha sustancia en el crecimiento y propagación del cáncer de seno en particular”, explicó el especialista Chang Yan Chen, del centro médico Beth Israel Deaconess en Boston, Massachusetts (noreste), en la revista ‘Cancer Research’.
Chen determinó por medio de una serie de estudios in vitro que las células del epitelio -tejido no vascularizado que forma una de las capas celulares que potegen la superficie externa del cuerpo- poseen, como las células cancerosas de seno, grandes cantidades de receptores de nicotina (Nachr).
Al ser activados, estos receptores impulsan el desarrollo celular y la migración a otras partes del cuerpo.
Pese a que “el papel de estos receptores sobre el sistema nervioso es muy conocido”, explica Chen, “sabemos muy poco de las funciones de esos receptores sobre las células no-neuronales y en particular sobre los tejidos mamarios”.
“Pudimos determinar (…) que la nicotina, aparentemente al aprovechar debilidades de los controles en los ciclos celulares, contribuye al crecimiento de células mamarias precancerosas y cancerosas”, agrega.
Los experimentos confirmaron estas observaciones con células cancerosas inyectadas en el rabo de un ratón, que emigraron hacia los pulmones del animal.
“En este punto de la investigación solo podemos decir que la nicotina refuerza el crecimiento de las células cancerosas”, concluye Chen.